Palacio de la Conquista

Pablo 23 octubre 2014 3


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“Fundar y edificar una y iglesia e capellanía en la ciudad de Trujillo que es en los Reynos de España de donde soy yo natural e nascido” – palabras del propio Francisco Pizarro en su testamento. Dicho y hecho. En 1562 se comenzó a construir el conocido como “Palacio de la Conquista”, “Palacio de los marqueses de la Conquista” o “Palacio del Escudo”, como motivo de agradecimiento a la familia Pizarro por su papel protagonista en la victoria de la conquista de Perú y el título nobiliario de Marquesado de la Conquista.

Fácilmente reconocible en la Plaza Mayor de Trujillo por su enorme balcón situado en una de las esquinas, acompañado por un inmenso escudo flanqueado por las antiguas armas de Carlos V, dónde se pueden ver además motivos alegóricos a la conquista de Perú y el escudo, por supuesto, de la familia Pizarro.

De estilo plateresco tardío y con mucha influencia barroca, el Palacio está realizado en piedra de granito y posee una curiosa planta trapezoidal formada por la planta baja y tres pisos altos.

En la planta baja podemos deleitarnos por una logia cubierta cerrada por 5 arcos de medio punto. Si decidimos subir al primer piso, también llamado “planta noble”, nos encontraremos con vanos abiertos en los muros con la forma de ventanas y cerradas con rejas. Si nos fijamos, sobre el alero del tejado, podemos ver un conjunto de 12 esculturas representando los 12 meses del año. Sin embargo, lo que más puede llamar nuestra atención es el balcón situado en la esquina, que, elevándose en un alto pilar y escoltado por 2 columnas a cada lado y cabezas en relieve que representan a Francisco Pizarro, a su mujer nativa, a su hija y a Hernando Pizarro, parece que soporta el gran escudo de armas.

 

Pese a que fue reconstruido por Manuel de Larra Churriguera en el siglo XVIII, aún se respira ante el Palacio el olor de la nobleza medieval de los conquistadores españoles.